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Xalapa, MX
11 agosto, 2020
Columnas

¿Cumplirá? ¿Con qué lana?

ADELANTE

Pepe Valencia

 

La emblemática Plaza Lerdo de Xalapa hasta el tope. Se empezó a ocupar 2 o 3 horas antes de la visita. Todos deseaban verlo y escucharlo. Sólo hubo dos oradores, Cuitláhuac García Jiménez y Andrés Manuel López Obrador. El abrasador sol no desanimó a miles de mujeres y hombres que se congregaron en la explanada y en las calles de Enríquez y Lucio, incluidos el pasillo del palacio de gobierno y las escalinatas de la catedral.

En el discurso de este domingo repitió lo expresado el sábado en México. Delineó lo que hará su gobierno a lo largo de los próximos 6 años. Sin decirlo explícitamente, el impulsor de la cuarta transformación de la república aspira a ocupar un sitio en la historia al lado de Morelos, Hidalgo, Juárez, Madero y Lázaro Cárdenas.

Si cumple, no todos, por lo menos la mitad de los compromisos por él enunciados, júrenlo que en automático se convertirá en uno de los héroes nacionales más grandes de este país.
Desde ya lo idolatran millones de mexicanos. Escuché a una emocionada señora humilde que viajaba hacia la colonia Revolución en un autobús del servicio urbano, exclamar:

–López Obrador es un gran hombre, un valiente que no quiere que lo cuiden, ojalá que Dios y la virgencita lo protejan para que no le pase nada malo. ¡Es muy bueno!

Los pasajeros escuchábamos atentos la conversación que la entusiasta mujer sostenía con sus acompañantes que también regresaban del mitin encabezado por el presidente de la república.

El día de la toma de posesión, una dama que seguía la ceremonia por televisión, expresó conmovida:
–Siempre he criticado a este hombre. Pero creo que me ha convencido de su sinceridad y sus nobles intenciones. Empiezo a sentir admiración por él.

Antes de la llegada de López Obrador recorrí las calles de Enríquez, Lucio y Ávila Camacho. No vi acarreados como en otras épocas. La gente iba por su propia voluntad, a pie o en vehículo, hasta donde podían. La esperanza se notaba en las alegres caras de los asistentes a la magna concentración.

Encontré a priistas y simpatizantes de partidos distintos a Morena, personas de diferentes estratos y no faltaron los que por curiosidad se acercaron a este evento político-social sin precedente que constituye un histórico parteaguas en la vida nacional.

Sólo me inquietan dos preguntas:

–¿Cumplirá las expectativas? ¿De dónde obtendrá dinero suficiente para ello?

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