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14 diciembre, 2019
Columnas

Los premios de ayer llegaron a tiempo. -habla el ingeniero; habla el arquitecto-

Manuel Zepeda Ramos.

El día de ayer, lunes 18 de noviembre, fue un día especial.
El Presidente de la República otorgó los premios nacionales de Ingeniería y Arquitectura a dos mexicanos que se han distinguido por su quehacer intenso.
Carlos Slim Elú y Joaquín Alvarez Ordóñez, respectivamente, fueron los galardonados.
Muy merecidos y oportunos reconocimientos el que ha otorgado el Ejecutivo Federal y, de paso, el reconocimiento a la UNAM – de allí son egresados los galardonados-, la Institución de Educación Superior más importante de America Latina la que hoy, por cierto, recibió a las once de la mañana en San Ildefonso al doctor Graue como su Rector en un segundo período de gobierno.
El ingeniero Slim, hasta hace poco considerado el hombre más rico del Planeta, ingeniero civil de enorme productividad que se ha dedicado en su larga vida de trabajo cotidiano al rescate de empresas profesionales en quiebra para ponerlas en funcionamiento al servicio de la productividad, entre otras muchas tareas que involucran al desarrollo nacional e internacional, llamó en su mensaje de recepción del premio a darle a nuestro país una “sacudida” que lo ponga en los niveles de crecimiento que se merece. Debemos de crecer dedicándole al menos el 5% del Producto Interno Bruto a esa tarea, dijo el ingeniero Slim. Hoy día, acotó, China le dedica el 12% de su PIB, cuyo crecimiento es hoy -digo yo-, motivo de reconocimiento de los países del Planeta.
Para eso, para crecer como debe ser un país como el nuestro que tiene cualidades para ello, “estamos listos los ingenieros de México para fortalecer el desarrollo nacional”, dejó caer su dicho con la parsimonia ya característica de este empresario del ingenio, ante el presidente de México y ante los mejores representantes de la Técnica nacional allí presentes.
Carlos Slim señaló que la tarea del crecimiento habría que dedicarla a la región sur sureste del país que está destinada -digo yo-, a un desarrollo importantísimo y de gran significancia en los próximos años, a nuestra región colindante con America Central.
Por su parte, Joaquín Alvarez Ordóñez, urbanista de prestigio internacional, Presidente del Colegio de Arquitectos y de la Asociación Mexicana de Urbanistas, director de obras públicas del DF, diseñador del Circuito Interior, sub director del Seguro Social, director de construcciones de la secretaría de Salud, introductor del abastecimiento de agua a miles de poblados pequeños en el país, arquitecto del Polifórum Mesoamericano, miembro importante del ICOMOS y promotor incansable del desarrollo comunitario a lo largo de su vida profesional pública y privada, entre otras muchas actividades y responsabilidades, dijo en el acto de otorgamiento del premio nacional que ofrecía su conocimiento y el de los arquitectos de México al servicio del desarrollo comunitario, en donde el país lo necesite.
El entusiasmo mostrado por estas dos figuras de la Técnica en el México contemporáneo, merece la mayor de las atenciones y la correspondiente búsqueda de las reconciliaciones.
Poner en el terreno de los hechos el crecimiento con la utilización del concurso del 5% del PIB y todo lo que ello incluye como lo plantea Carlos Slim, implica la participación intensa del sector empresarial al que deben de sumarse aquellos que no han tenido una relación laboral con el Ejecutivo Nacional. Es una gran ocasión para que el Presidente de la República empiece a gobernar para todos los mexicanos.
Es momento propicio para la reconciliación nacional en donde el combate a la corrupción debe ser un asunto de altísima prioridad, de enorme cuidado y altamente observable.
El tamaño del proyecto que propone el dueño de CARSO, implica la utilización de recursos federales, muy cierto, pero también recursos del empresariado nacional, que son quienes generan la creación de empleos.
Hago votos porque nuestro presidente empiece el año gobernando para todos, reviviendo el poema de don José Emilio Grajales que es el himno de todos los chiapanecos y que debiera hacerse del conocimiento de todo el país.
A los gobernadores de Chiapas y Tabasco, que les ha ido muy bien en las evaluaciones que Mitofsky ha hecho de su gestión al servicio de las mayorías, así como a los de Veracruz, Oaxaca, y Guerrero, les propondría a todos el mismo método de don Carlos Slim: darle una sacudida a los árboles políticos de sus estados, para que caigan los frutos que no aportan ni aportarán nada al enorme compromiso que implicaría crecer en los próximos años como lo sugiere Carlos Slim. Deben de encontrar cuadros capaces del tamaño del reto. A los de Chiapas y Oaxaca les diría que las propuestas de los galardonados deben de aportar nuevos incentivos para reconstruir sus pueblos dañados por el terremoto, la remodelación de las casas de los poblados con el auxilio de los arquitectos de México, la reconstrucción de los templos que son la memoria necesaria, la elaboración del manual de construcciones para que no vuelva a suceder la destrucción masiva de otro terremoto que podría estar a la vuelta de la esquina.
Pero también les digo a todos los gobernantes: el crecimiento y el desarrollo de la región sur sureste debe de ir de la mano de la cultura. De nada sirve un gran crecimiento y desarrollo si las futuras generaciones que aquí habiten no aprendan a oír bien la música, a ver bien la danza y el arte, a leer la poesía. Un niño que aprenda todo esto, estará lejos de empuñar un arma para servirle al crimen organizado. Estará vacunado para convertirse en un hombre de bien que sirva a su tierra y eduque a su familia.
Bienvenidos los premios nacionales de ingeniería y arquitectura, que llegan en buen tiempo, oportunos, para traer a nuestro país aire fresco de conciliación, esperanza, de renovación y de visión de futuro.
Los buenos tiempos llegan y este parece bueno.

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