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15 diciembre, 2019
Columnas

Y la nave va -tercera parte-

Manuel Zepeda Ramos

Poco a poco, en el transcurso del lunes, fue apareciendo la información que faltaba por precisar, sin querer decir con ello que en Tijuana oímos verdades a medias: México, dice el canciller Ebrard, tiene 43 días para frenar a migrantes para seguir caminando y, digo yo: en la búsqueda exitosa de la firma del TMEC en la Cámara de Representantes en Washington, sin que exista la amenaza del presidente gringo de aplicar los aranceles malditos. En el periódico El Pais de España, en la primera plana, el Secretario Marcelo Ebrard reconoce que el acuerdo no es definitivo y que en un mes y medio se tendrá que evaluar si las medidas funcionan.

Los periódicos nacionales del martes también empezaron a dar cuenta de ello. Lo inmediatamente preocupante es que las autoridades civiles de la Frontera Norte, alcaldes y gobernadores, “advierten que desconocen el plan de acción y la ruta de coordinación para garantizar cobijo y seguridad a los migrantes”. Grave, si tenemos mes y medio para dar resultados con ese asunto de migrantes; poco tiempo, si no queremos que se nos venga encima otra vez la amenaza de los aranceles que a todo nos preocupa.

En contrapeso, doña Olga Sanchez Cordero explicó que el gobierno “ha diseñado una serie de acciones para enfrentar el incremento de deportados, como un mayor número de albergues y (poder) garantizar su alimentación”. No obstante, los gobernadores de Chihuahua y Sonora, así como alcaldes de los municipios fronterizos, dicen que “no cuentan con recursos para atender deportaciones masivas”. Pero el presidente estadounidense insiste en que cambió de opinión y no le puso aranceles del cinco por ciento a los productos mexicanos porque hay un acuerdo “sobre algo con México, que anunciarán muy pronto”. En ese mismo contexto, el canciller mexicano insiste a manera de respuesta en que no hay ningún acuerdo secreto con Estados Unidos.
En Tijuana, dicho sea de paso, va quedando atrás lo que se cantó a los cuatro vientos y después en la capital de la República, en la mañanera: lo que fue considerado como un triunfo indiscutible de la economía de las dos naciones.
Respuestas confusas, para decir lo menos.
Mientras, el flujo de migrantes, dice la prensa nacional, lacónica: “sumará presiones al gasto público”.
¿Que habrá querido decir el presidente de la nación más poderosa de la tierra al respecto de un acuerdo con México que anunciarán muy pronto?
¿Mexico, tercer país seguro?
¿México, primer país de asilo?
Cualquiera de las dos opciones, será un calambre de mundialista en el segundo tiempo extra:
¿Con que dineros vamos a Trabajar?
¿Vamos a quitarle dinero al gasto público de México para atender a los migrantes en un momento en que el presidente vecino nos ha puesto una pistola en la cabeza para resolverlo con nuestros propios recursos y el poder saciar sus sumatorias electorales a favor de su reelección y de paso construir un nuevo muro en nuestra Frontera Sur, el que no ha podido ni podrá hacerlo en la Frontera Norte, a costillas de la movilización de un buen número de nuestra Guardia Nacional que hacen falta en otros lugares del país para salvaguardarlo del crimen organizado?
¿La industria norteña y su producción agrícola habrá de emplear a los migrantes que esperen en nuestro territorio su aceptación de migrante en los Estados Unidos?
¿Se suspenderá el Tren Maya por sus grandes variables negativas que habrán de afectar seriamente al desarrollo sustentable de la Biósfera y a nuestra reserva de agua para los tiempos malos por venir para poder darle dinero, educación y salud a los migrantes?
¿La refinería de Dos Bocas quedará expulsada del sexenio por su inoperancia rentable en este cambio global, definitivo, de recursos energéticos sustentables producidos por otros generadores de energía ajenos al petróleo refinado cuyo costo presupuestado se invertiría en los migrantes en espera?
¿O acaso estas dos obras del período lopezobradorista mencionadas serán las generadoras para la mano de obra necesaria que den empleo a los migrantes aunque los chiapanecos y todos los habitantes de la región Sur Sureste se queden fuera de la ocupación laboral?
Una opción que a mi me gusta, mucho, es el plan de desarrollo de la región Sur Sureste de México con Centro America que ha propuesto la CEPAL. Un plan que debiera de interesarle sobremanera al Planeta y a las naciones poderosas. Significa la posibilidad de crear un gran Polo de Desarrollo que contemple -por supuesto que la retención en su lugar de origen del migrante en primer término-,además del desarrollo masivo de la industria agropecuaria y la producción de comida para el Planeta, el desarrollo transformador de la conducta humana, a través de la cultura que aglutine todas las Bellas Artes, así como al deporte profesional de esa región que habrá de ser muy importante, junto con el turismo cultural, histórico y de naturaleza y aventura que habrá de atraer a los visitantes de la Tierra.
Estaríamos construyendo una región nueva de desarrollo del Planeta, que sería de gran atractivo para los inversionistas.
La región Sur-Sureste de nuestro país tiene una gran infraestructura cultural, que se traduce en mexicanos talentosos que han puesto la creación y la formación de cuadros de la cultura al servicio de los habitantes de la región, además de una infraestructura sin precedente que se traduce en un gran número de teatros de calidad profesional indiscutible, la mayoría diseñados y construidos por el arquitecto Abraham Zabludovsky. Cada teatro se convertiría en un centro concurrido para el desarrollo de una de las Bellas Artes, en donde los migrantes y mexicanos aspirantes a formarse tendrían opciones variadas para ello.
Esta infraestructura intensa y existente, le daría a la Frontera Sur el maravilloso eslogan de que:
En la Frontera Sur, la Cultura es el mensaje.
Por último, yo quisiera agregar que para el desarrollo de la industria agropecuaria en toda la región, se haría necesario el suministro de energía suficiente para satisfacer la demanda, a través de gas natural que hemos aprendido a introducirlo a nuestro país a través de ductos traídos desde el país vecino, el mismo que nos está presionando para que nos convirtamos en un tercer país seguro o en primer país de asilo para recibir la intensa demanda de aspirantes al sueño americano.
¿Y como le haríamos y con quien, para construir esta locura maravillosa que catapultaría a la región a estadios de desarrollo sin precedente?
¿Le parece bien si se lo cuento mañana?

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